La genealogía de la moral, en un mundo moderno, donde el perjuicio democrático, aparentemente es objetivo, donde se refleja el plebeyismo del espíritu moderno, donde lo bueno determina un rango superior, los ricos, los proletarios, los voraces. Los nobles, etimológicamente como quienes tienen realidad, hay un predominio hasta incluso de raza, donde la preminencia política es anímica, donde hay una definición de conceptos, vivimos en una dualidad permanente, lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, sumerjidos en la ambición del dominio, navegando en los juicios de valor, creando ideales, ocultando la magia negra y al libre pensador, como condición de su existencia, cuando en realidad es esa la verdadera libertad de la construcción social, nuestros propios y naturales instintos representados, a través de la cultura.